Narrativas del Duelo

 


Introducción: El duelo como experiencia expansiva

El duelo es una de las experiencias humanas más complejas, y su manifestación no se limita a la muerte de un ser querido. Como lo abordamos en Terturalia y Opinacondo, el duelo también puede surgir de las rupturas emocionales, las pérdidas de amistad, de identidad, o de una relación que ya no puede ser sostenida. Es un proceso profundamente personal, pero al mismo tiempo, universal en sus experiencias: Ira, negación, depresión, negociación y aceptación. En este laboratorio de narrativas digitales, nos enfrentamos a estos sentimientos no solo en el contexto de la escritura, sino también mediante el sonido y la creación colectiva, lo que dio como resultado la ficción sonora de ‘Los Fantasmas de mi soledad’.

A través de un ejercicio colaborativo de escritura y producción sonora, descubrimos cómo estas emociones pueden tomar forma en diversos formatos narrativos. Partimos de relatos personales, fragmentados y muy íntimos, para crear una historia que no solo compartiera nuestras experiencias, sino que las expandiera dentro del marco de la ficción. Esto se logró a través de una convergencia de voces en la escritura a varias manos y una expansión de esas voces en una ficción sonora que transmitía no solo la narrativa, sino el ambiente emocional del duelo con personajes que tenían voces y una atmósfera que se recreaba a través de distintos sonidos. Este proceso, en su esencia, transformó el duelo de cada uno de los miembros del grupo en una experiencia colectiva que resonó más allá de nuestras propias historias, las cuales tenían en común un padre ausente, por eso creamos Ernesto como protagonista de nuestra radionovela.

La convergencia de la escritura a varias manos: del personal al colectivo

Escrito personal sobre el duelo: Adiós Papá

El ejercicio de la escritura a varias manos fue el primer paso para transformar lo personal en colectivo. Cada uno de nosotros aportó una parte de su propia experiencia de duelo, ya fuera la ruptura de una relación, la despedida de un amigo o la pérdida de un futuro que ya no podría ser. Lo interesante del proceso fue que el duelo, aunque común en su naturaleza, es profundamente distinto en cada caso. La escritura colectiva nos obligó a conectarnos con nuestras emociones y las de los demás, y a hacer que esos sentimientos individuales fueran reconocidos y comprendidos en un contexto común.

En el blog Terturalia y Opinacondo, se analiza cómo las narrativas transmedia, como las que exploramos, no solo descomponen una historia en diferentes partes, sino que expanden su significado a través de esos fragmentos. Al escribir a varias manos, tratamos de seguir esta lógica: cada fragmento debía representar una de las etapas del duelo, desde la negación hasta la aceptación. Al hacerlo, tomamos lo personal y lo convertimos en un todo, mientras manteníamos la individualidad de cada voz. Cada uno de nosotros debía conectar su fragmento con el de quien escribía antes, creando una historia fluida y orgánica que representara el viaje emocional de un individuo, pero también la convergencia de varias historias.

Este ejercicio no solo nos enseñó la importancia de ceder ideas, sino también de cómo las narrativas pueden multiplicarse cuando se abren al colectivo. En este caso, nuestra historia no solo contenía las emociones de un individuo, sino las de todos nosotros, transformadas en ficción creando un relato mucho más rico en matices, pero igualmente accesible. Nuestro protagonista Ernesto tenía algunos rasgos de mi papá y su historia, la cual plasmé en mi escrito sobre el duelo, por ejemplo.

La producción de ficciones sonoras: de lo escrito a lo vivido

Si la escritura a varias manos nos permitió construir una narrativa colectiva, la ficción sonora fue el siguiente paso para dar cuerpo a esa narrativa. Al tomar el relato escrito, nos embarcamos en la tarea de transformarlo en una experiencia sonora que no solo contara la historia, sino que sumergiera al oyente en el duelo. Como el texto La Narrativa Transmedia y el Desafío de la Escritura Fragmentada menciona, la expansión de una historia no solo implica multiplicar las voces, sino también transformar la forma en que la historia se percibe. En este caso, el sonido con el tono y los acentos, los efectos como la reverberación que sonaba como un eco y la fueron esenciales para evocar las emociones detrás de las palabras y envolver al oyente.



En Los fantasmas de mi soledad, la ficción sonora que creamos, tomamos las ideas del escrito colectivo y las llevamos más allá, dándoles dimensión. Partimos de una historia sobre el duelo de un personaje ante la ruptura de una relación, pero con una diferencia clave: convertimos a los personajes que solo se mencionaban en el escrito en voces concretas. El protagonista, que en la página web no tenía nombre ni voz, cobró vida, y sus recuerdos y fantasmas, tanto reales como imaginarios, comenzaron a rondarlo. Usamos efectos sonoros, como la lluvia que cae, el sonido de una ambulancia, el bullicio de un bar y los murmullos como fantasmas del pasado, para crear una atmósfera que reflejaba el tormento interno del personaje.

Lo que comenzó como un relato escrito se convirtió en una experiencia sensorial completa, donde el oyente no solo escuchaba lo que sucedía, sino que sentía el peso de la pérdida. La lluvia no era solo un sonido de fondo, sino una representación de la tristeza que empapaba todo. El bar, con sus conversaciones lejanas y el ruido de la ciudad, era el espacio donde el protagonista intentaba ahogar sus pensamientos, mientras las voces de sus fantasmas—representados por otros personajes—lo acechaban. Al darle voces, acentos y vida a esos personajes fantasmales de sus familiares y parejas, logramos que el duelo no solo fuera contado, sino vivido en cada sonido, cada silencio y cada susurro.


Reflexiones finales: La narrativa transmedia como espacio de sanación

Este proceso me enseñó que el duelo, al igual que la narrativa transmedia, no es un camino directo. Al dividirlo en etapas, lo fragmentamos, pero al mismo tiempo lo enriquecimos. Cada fragmento de la historia, cada etapa del duelo, se amplió no solo con palabras, sino con sonidos y voces que crearon un entorno emocionalmente denso y palpable. La escritura colaborativa permitió que nuestras experiencias individuales se conectaran, pero la ficción sonora expandió esas experiencias hasta el punto en que el duelo se convirtió en algo universal, algo que el oyente podía experimentar como real. Este ejercicio no hubiese tenido el resultado que tuvo de no haber sido escrito a varias manos y narrado a varias voces. Hay cosas que un individuo solo no logra, yo no hubiese podido hacer la voz masculina, y por ejemplo yo aporté mi conocimiento en edición.

El trabajo colectivo de escribir y luego expandir el relato a través del sonido no solo fue un ejercicio de colaboración creativa, sino también un proceso de sanación. Al compartir nuestras historias, y al darles voz, creamos un espacio donde cada uno de nosotros pudo reconocer su propio duelo reflejado en las palabras y los sonidos del otro.

Trabajar en narrativas expandidas a distancia ha sido un desafío que nos obligó a replantear nuestras dinámicas y aprovechar herramientas digitales. Coincidir en tiempos no siempre fue sencillo, por lo que la planeación se volvió crucial. Establecimos reuniones virtuales, utilizamos Google Meet para conectarnos y compartir pantalla, y partimos de un material base que sirviera como punto de partida común. A partir de ahí, elaboramos una propuesta escrita y asignamos un orden claro para trabajar a varias manos, garantizando coherencia en el relato, una técnica que también aplicamos en la producción sonora.

El relato sonoro requirió una estructura definida: preproducción, producción y posproducción. Durante la preproducción, cada detalle debía quedar planeado con precisión, especialmente en proyectos colaborativos, donde es esencial que haya un líder organizador y una persona encargada exclusivamente de la posproducción, ya que editar entre varios puede comprometer el resultado. Para suplir herramientas como Audacity, usamos Soundtrap, lo que nos permitió mantener la calidad técnica pese a la distancia.

Este proceso nos enseñó la importancia de escribir colectivamente: escuchar a los demás, llegar a acuerdos y aprender de las perspectivas diversas. La suma de nuestras voces y enfoques enriqueció el resultado, tanto en los textos como en los ambientes sonoros. Cuidamos cada detalle: los ruidos ambientales, las transiciones que sugieren saltos temporales, e incluso los tonos de voz que transportan al oyente y le generan una inmersión completa.

Crear narrativas expandidas no solo fue un ejercicio técnico, sino también un aprendizaje sobre el trabajo en equipo, la adaptación tecnológica y la exploración creativa para construir relatos que conecten desde lo sonoro y lo visual, llevándonos a nuevos territorios narrativos.

 En lo personal, frente al duelo yo he podido pasar por sus distintas etapas hasta llegar a la aceptación y sanar, gracias a la escritura. Ahora llegó el momento de convertir eso escrito a un plano audiovisual. Nostalgia lo escribí en 2014 cuando pasé por el duelo ante una ruptura de una relación; Fenix lo escribí ante los pedazos que tuve que recoger de mi misma cuando perdí mi primera campaña en 2019 al Concejo de Chía y Pa, Vives en mí , los escribí tras el duelo de mi papá. Aquí quiero compartir un poco de la creación literaria que he hecho en torno al duelo. 👇👇

Nostalgia


La primera vez que me enamoré estando en la Universidad y que ese amor no tuvo los frutos que yo esperaba dolió mucho. Poder pasar la página implicó un duelo. Él era estudiante de psicología, a quien le gustaba meterse con primíparas y yo caí en su red. Fue una de las épocas más creativas de mi vida, cuando más empecé a escribir prosa y poesía. 


Pa, vives en mí

Perder a mi papá es un hecho que ha marcado un antes y después en mi vida. Hoy se que vive mientras lo recuerde. Nuestra relación fue compleja y muy intensa. Éramos parecidos en nuestra forma de ser , así que llegábamos a chocar bastante. Quizá lo más difícil fue lidiar con su alcoholismo y en parte su partida se sintió un poco como alivianarnos tanto él como yo de una sombra constante que nos acechaba y nos hacía sufrir a nivel personal y a nivel familiar. 


Fénix

Un ave mitológica, como es el Fénix representa nuestra capacidad de levantarnos ante las derrotas y recostruirnos pese a las derrotar para resurgir de entre las cenizas. Tener un sueño como ser política y perder mientras a tu alrededor estás pasando por la peor tusa porque a quien amabas, se convirtió en tu rival, mientras tratas de lidiar con la muerte de tu papá y una crisis económica hace que te conviertas en una nueva persona que quiere seguir volando y cada vez más alto. 


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Si quieres conocer más de mis escritos te invito a seguirme en mi blog: Brunnetemurray.blogspot.com 


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